Uno de mis anuncios de Ikea preferidos es aquel que os enseñé hace ya unos meses en el que sonando una música muy dramática, podemos ver como una chica abandona a su antigua lámpara en la calle un día lluvioso, y la reemplaza por una nueva de Ikea. Cuando pensábamos «ooooh pobre lámpara», aparecía un individuo que nos hacía entrar en razón. Este es como una especie de continuación del spot «save the lamp» del que os hablo, pero con una vaquita de leche. ¿Estáis todos locos?, en Ikea hay recipientes de leche mucho más bonitos y de mejor calidad.
