¿Os imagináis pasar una noche entera en Ikea? No sé vosotros, pero yo desde luego iba a dormir más bien poco. Me dedicaría más o menos a lo que hizo nuestro amigo Mark: asaltar la cafetería y la tienda sueca, tirarme a la piscina de bolas, saltar sobre las camas, correr en patines por los pasillos… Pero encima Mark recibió más tarde la visita del chico de seguridad, que no sólo jugó con él hasta que quedó exhausto (con carrera de carros incluida), si no que le leyó un cuento, le dio el beso de buenas noches, y se pasó toda la noche velando por su seguridad.
Enlace: MarksliveinIkea


